El mensaje de esperanza de Monseñor Juan José Omella: “Dios nos ama y nos ayudará a salir de esta situación”

El presidente de la CEE y Arzobispo de Barcelona, Don Juan José Omella, transmite un mensaje de esperanza en estos momentos difíciles

El presidente de la Conferencia Episcopal Española Arzobispo de BarcelonaMonseñor Juan José Omellaha transmitido un mensaje de esperanza para los oyentes y usuarios de COPE en estos momentos difíciles, cuando la propagación del coronavirus amenaza nuestra salud. En su mensaje el presidente del organismo episcopal llama a todos a la calma.

Queridos hermanos y hermanas;

Estamos viviendo una situación de emergencia muy especial, quizá nunca vivida por nosotros. La invasión de una pandemia. El coronavirus nos ha cambiado la vida y nos ha adentrado en una situación de incertidumbre, de miedo y de cansancio. Unos, estresados por combatirlo, y otros agotados por estar encerrados en casa. Esta situación me hace pensar en los apóstoles, cuando vivieron un episodio similar de angustia, la de la barca zarandeada en medio de las aguas de TiberíadesDespiertan a Jesús, que estaba dormido, y este les dice… “Hombres de poca fe, ¿por qué dudais?” Y calmó la tempestad. 

Amigos, nos toca pasar por estos momentos difíciles. Parece que Dios está ausente o dormido. Pero no dudemos de que él nos acompaña y comparte nuestros miedos, nuestras angustias, nuestro cansancio y nuestro dolor. Él nos ama y nos ayudará a salir de esta situación como ayudó a los apóstoles a salir de la tempestad.

Pidamos insistentemente que ayude e ilumine a los médicos, científicos e investigadores a encontrar el remedio a esta pandemia. Pidamos que nos ayude a todos a ser solidarios con los que más sufren. 

Gracias a los que de una manera u otra ayudáis a apaciguar esta situación de dolor y miedo. No olvidemos que después de la tempestad llega siempre la calma. No perdamos de vista que aqui todos estamos de paso, y que después de esta vida nos espera Dios con los brazos abiertos para ofrecernos una casa y un lugar en el que no habrá ni llanto ni dolor, porque seremos felices con Él y con todos los santos. 

Y en este momento de dolor y tentación, me gustaría acabar con un hermoso consejo de Bernardo de Claraval: “Mira la estrella, invoca a María”. Hermanos, que la paz del Señor esté con todos vosotros.